Desde su lanzamiento en 2016, Pokémon GO ha sido un fenómeno global que llevó a millones de personas a explorar ciudades y parques en busca de criaturas virtuales.
Sin embargo, lo que muchos jugadores no sabían es que sus interacciones con el juego estaban alimentando el desarrollo de una inteligencia artificial revolucionaria que ahora guía robots autónomos en entornos urbanos.
Este artículo explora cómo los datos generados por los jugadores han dado lugar a tecnologías de navegación de precisión sin precedentes.
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De un juego a una infraestructura geoespacial
Niantic, la empresa detrás de Pokémon GO, ha transformado la enorme cantidad de datos recopilados por los jugadores en un Sistema de Posicionamiento Visual (VPS) capaz de ubicar objetos con una precisión de centímetros.
A lo largo de casi una década, se han acumulado aproximadamente 30.000 millones de imágenes de todo el mundo, a medida que los usuarios escaneaban Poképaradas y gimnasios.
Este proceso, que se presentaba como una forma de obtener recompensas en el juego, se ha convertido en la base de un mapeo tridimensional que beneficia a los robots autónomos de entrega
Empresas como Coco Robotics han comenzado a implementar esta tecnología, utilizando el VPS para permitir que sus robots de entrega naveguen por calles y aceras, esquivando obstáculos y localizando direcciones con una precisión que el GPS convencional no puede igualar.
Equipados con cámaras, estos robots comparan las imágenes que capturan en tiempo real con la vasta base de datos visual creada por los jugadores de Pokémon GO, lo que les permite orientarse y optimizar sus rutas de entrega.

Implicaciones éticas y el futuro de los datos geoespaciales
Sin embargo, el uso de estos datos ha generado un debate sobre la privacidad y el consentimiento. Aunque Niantic sostiene que la información es esencial para mejorar la experiencia de realidad aumentada y que su uso está respaldado por los términos aceptados por los usuarios, muchos jugadores desconocían el alcance real de este permiso.
Es fundamental considerar cómo estos datos, recopilados en un contexto de juego, se están utilizando para construir una infraestructura tecnológica que tiene implicaciones mucho más amplias.
A medida que la robótica urbana y la inteligencia artificial continúan avanzando, el legado de Pokémon GO va más allá de ser un simple juego.
Ha establecido un precedente sobre cómo los datos generados por el comportamiento humano pueden ser utilizados para construir aplicaciones innovadoras en el mundo real, cambiando la forma en que interactuamos con nuestro entorno y planteando preguntas importantes sobre la ética en la recopilación de datos.
Fuentes: Infobae, El Ecosistema Startup y as México
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